Feb 9, 2015
Esas técnicas ¿a qué están dirigidas?
Están dirigidas específicamente al problema, a qué es lo que causa el síntoma que tiene el paciente.
Nuestra forma de evaluar es muy específica. No somos personas con un solo sistema. Siempre se habla de la discapacidad pensando en el sistema neurológico, en el cerebro que está fallando, pero tenemos otros sistemas, tenemos huesos, articulaciones y músculos. El paciente que padece una dificultad es porque falla la fuerza muscular, entonces tenemos técnicas para el fortalecimiento muscular.
Si el problema que tiene el paciente responde a que sus huesos están desviados o desviándose, entonces tenemos técnicas orientadas a prevenir o corregir esa dificultad.
Adicionalmente, trabajamos con equipamientos precisos para el problema. Utilizamos diversos elementos, como una buena silla, aparatos para parar al paciente y sillas motor si la fuerza para impulsarse está limitada. También recomendamos juegos específicos, como por ejemplo andar en bicicleta, todo dependiendo de lo que necesita y demanda el paciente de acuerdo al grado de dificultad en su funcionamiento.
A partir de que la intervención con el paciente avanza, a partir de que discurre en función de la estrategia planteada, el entorno comienza a reaccionar favorablemente.
El paciente quiere más y su familia también. Todos quieren involucrarse con mayor vigor y entusiasmo en el tratamiento.
Uno, en todo momento, tiene que hacer notar que el paciente está mejor. A mí me gusta filmar al paciente al inicio, cuando comienza el abordaje, y en las etapas de finalización, para que todos, ellos y nosotros, advirtamos los avances conseguidos y dejemos una evidencia objetiva de la contribución de estas técnicas kinésicas.
¿Cuáles son los principales beneficios de estas técnicas?
En primer lugar, buscar que el paciente cumpla con sus expectativas funcionales. Lo que hacemos se puede resumir en resolver los desafíos funcionales específicos que reclaman el paciente y la familia. También, se pretende solucionar las limitantes de la participación del paciente en el ámbito familiar y en el ambiente dónde se desarrolla, como por ejemplo en los ámbitos educativos, laborales y de recreación.
Ahora, no trabajamos defendiendo un método en particular. Partimos de la premisa de buscar una solución contemplando la necesidad específica del paciente. Y si es necesario aplicar varios métodos, los aplicamos. El que se queda con un método es un fundamentalista, porque quedarse cautivo de un método equivale a olvidarse del paciente.
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