Cuando finalizó el acto de la Cuenta Pública de la Fundación Teletón, celebrada el pasado 24 de octubre, el Presidente de la República, José Mujica, habló con los medios de comunicación.
En ese marco, Mujica dijo que en estos momentos es cuando uno reflexiona sobre el valor de la vida, de la salud. “Si será un milagro la vida y estar bien… pero estas son cosas que hay que verlas”.
Entiende que este tipo de acciones necesita apoyo infinito porque, por un lado existen las complejidades de la naturaleza y “la tómbola de la genética”, pero por otro “hacemos bastante por destruirnos”.
“Antes de dar las libretas para conducir una moto habría que traerlos a ver algunos resultados, porque hay errores humanos que multiplican esto”, sostuvo.
Mujica hizo hincapié en el costo que supone tener en actividad estos centros, ya que implica la contratación de mucha mano de obra especializada,“ pero hay que hacerlo”, dijo.
Recordó que el Estado no tiene corazón sino empleados, por lo que “el corazón lo debe poner la gente, la sociedad”.
Por otra parte, dijo que es probable que el centro Teletón deba ingresar al Sistema Integrado de Salud (SNIS), pero insistió en estas cosas necesitan mucho apego de carácter voluntario.
“Cuando una cosa se presupuesta y queda solo en la vía presupuestal… el Estado con su rutina pasa a ser una cosa fría. No es que el Estado no deba poner recursos, sino que debe haber gente voluntaria, motivada. Se necesita mucho amor para estas cosas. Yo apuesto mucho más al servicio. El Estado lo máximo que puede poner son recursos”, agregó.
El Presidente Mujica escribió un mensaje a los niños del lugar, al igual que el secretario de la Presidencia, Homero Guerrero, y otras personalidades, utilizando para ello la mano no hábil, respondiendo a una consigna de los beneficiarios de la Teletón que deben manejarse con este tipo de dificultades.
"En nuestra sociedad hay mucha soledad que se expresa de distintas maneras. Solamente la sociedad puede rellenar eso, pero vivimos cada vez con menos tiempo, más ocupados y no tenemos tiempo ni para hablar con el otro, cuando hay gente en este mundo que solo precisa que alguien la escuche. Darnos los unos a los otros es una forma de aliviarnos, es una forma de humanidad”, concluyó.
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